En medio de los discursos oficiales sobre “transformación digital”, “economía creativa” y “emprendimiento”, una realidad incómoda empieza a evidenciarse para miles de emprendedores colombianos: cada vez se hace más difícil participar en el comercio electrónico global. Uno de los casos más ilustrativos es el de Etsy, uno de los marketplaces más importantes del mundo para la venta de productos artesanales, creativos y digitales. Según su informe anual 10-K de 2025, esta plataforma cuenta con 86,5 millones de compradores activos y un volumen de transacciones superior a los US$10,5 mil millones.
Sin embargo, desde mediados de 2025 comenzaron a evidenciarse dos fenómenos preocupantes para los vendedores colombianos, entre ellos, la imposibilidad de abrir nuevas tiendas desde Colombia y el cierre de tiendas previamente activas. El motivo: la no disponibilidad del sistema de pagos Etsy Payments para el país, requisito obligatorio para vender en la plataforma. Ante esta situación, la Veeduría Ciudadana Los Ojos de Bolívar (LODB) presentó un derecho de petición al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), solicitando información sobre diagnósticos, gestiones institucionales o posibles barreras regulatorias relacionadas con este problema. La respuesta oficial del Gobierno resulta, por decir lo menos, aún mas preocupante, tal como analizaremos a continuación:
📄 MinTIC: no sabemos, no analizamos, no gestionamos
El Ministerio respondió que no cuenta con ningún diagnóstico oficial sobre la restricción que afecta a los vendedores colombianos en Etsy. Tampoco ha realizado acercamientos formales con la plataforma ni con los operadores internacionales de pago para analizar tal situación. Y, aún más preocupante, es que no existe dentro del Ministerio un estudio sobre posibles barreras regulatorias, financieras, cambiarias o tributarias que puedan estar afectando la habilitación de Etsy Payments en Colombia.
En otras palabras, el Estado colombiano no tiene diagnóstico, no tiene estrategia y tampoco ha iniciado gestiones diplomáticas o técnicas para abordar el problema. La explicación institucional se resume en una frase: la decisión depende de proveedores privados internacionales y, por lo tanto, no sería competencia directa del Ministerio. Entonces nos preguntamos: si el Ministerio encargado de la política digital no analiza, no gestiona y no articula, ¿entonces quién lo debe hacer?
💻 El discurso del emprendimiento frente a la realidad digital
Paradójicamente, es el propio Ministerio quien se pavonea promoviendo programas como “Tu Negocio en Línea 2026”, orientados a fortalecer el comercio electrónico y las capacidades digitales de miles de emprendedores colombianos. Entonces nos preguntamos: ¿de qué sirve capacitar a los emprendedores para vender en internet si los mercados globales donde realmente se vende están cerrados para Colombia?
En la actualidad, el comercio electrónico internacional no se limita a tener una página web. En la práctica, el acceso a clientes globales depende de plataformas, sistemas de pago y redes logísticas internacionales. Sin acceso a esos sistemas, el llamado “emprendimiento digital” corre el riesgo de convertirse en discursos vacíos de política pública.
🏛️ La ausencia de Estado en la economía digital
En la respuesta oficial, el Ministerio deja abierta la posibilidad de evaluar en el futuro una mesa técnica interinstitucional para analizar la situación. Pero lo que resulta sorprendente es que esa mesa ni siquiera ha sido convocada, a pesar de que el problema ya afecta a emprendedores colombianos desde el año 2025. Esta problemática revela un escenario preocupante en la política digital del país: la ausencia de una estrategia de Estado para la integración de Colombia en las plataformas globales. En un mundo globalizado los gobiernos estan en permanente dialogo con plataformas tecnológicas, coordinan con los reguladores financieros, revisan marcos regulatorios e inclusive, promueven acuerdos con sistemas de pago internacionales. En Colombia, la respuesta institucional parece ser esperar pasivamente a que el mismo mercado decida.
📢 La transformación digital solo queda en el discurso
La transformación digital de un país no se mide por la cantidad de cursos de comercio electrónico ni por campañas institucionales en redes sociales. Se mide por algo mucho más simple: la capacidad real de los ciudadanos para participar en la economía digital global.
Si un artesano colombiano no puede vender en plataformas internacionales mientras sus competidores en otros países sí pueden hacerlo, el problema ya no sería tecnológico, por el contrario, es institucional. En un mundo globalizado, la digitalización no es solamente una política de capacitación, también implica diplomacia tecnológica, regulación inteligente y articulación internacional.
🔎 Un problema que merece mayor análisis
El caso de Etsy plantea preguntas legítimas que aún siguen sin resolver:
- ¿Qué factores regulatorios o financieros impiden que Etsy Payments opere en Colombia?
- ¿Existen barreras en el sistema financiero nacional para integrarse con estos servicios?
- ¿Se han realizado gestiones diplomáticas o regulatorias para resolver el problema?
- ¿Cuántos emprendedores colombianos se han visto afectados?
Hasta ahora, el propio Ministerio reconoce que no cuenta con diagnósticos ni análisis sobre estas preguntas. Para un país que aspira a competir en la economía digital, la ausencia de información resulta, como mínimo, preocupante.
👁️ El rol de la veeduría ciudadana
Las veedurías ciudadanas existen precisamente para esto: formular preguntas incómodas cuando el Estado guarda silencio. Ante la ausencia de diagnósticos, gestiones o pronunciamientos claros por parte del Gobierno Nacional frente a la situación que afecta a los vendedores colombianos en plataformas globales como Etsy, desde la Veeduría Ciudadana Los Ojos de Bolívar decidimos actuar. Lo hicimos no solo en ejercicio del control social, sino también como una forma de representar la preocupación legítima de miles de artesanos y emprendedores colombianos que hoy ven restringido su acceso a mercados internacionales.
Cuando las instituciones no investigan, no analizan o no gestionan, el control ciudadano se convierte en una herramienta necesaria para poner estos temas sobre la mesa del debate público.
❓ La pregunta sigue abierta
La respuesta del Ministerio deja una conclusión difícil de ignorar: el problema existe, pero hasta ahora no parece haber una instancia del Estado que esté liderando de manera clara su análisis o su solución.
Mientras tanto, miles de emprendedores y artesanos colombianos observan cómo el comercio electrónico global continúa expandiéndose y conectando a productores de distintos países con millones de compradores en el mundo. Esto invita a una reflexión inevitable: si la participación en los mercados digitales internacionales enfrenta barreras que ni siquiera han sido plenamente diagnosticadas por las instituciones encargadas de la política digital, ¿qué tan preparada está Colombia para integrarse realmente a la economía digital global?
La pregunta que sigue abierta es sencilla, pero profunda: ¿la transformación digital del país se consolidará como una política pública efectiva o terminará siendo recordada principalmente como un eslogan institucional?
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